Los terrenos en que está construido este barrio, pertenecieron a los monjes Franciscanos, que por problemas económicos a principios del siglo XX, se ven en la necesidad de venderlos. Es así como las autoridades de la época los adquieren y desde 1920 comienzan la construcción de diversos edificios residenciales para la clase acomodada, proyecto llamado “Manzana Residencial Modelo”, encargada a grandes arquitectos europeos.